Escúchalo narrado por mí en Spotify, aquí.
*La entrevista la tendrás el domingo en tu mail.
En 2005, Steve Jobs dio un discurso en la ceremonia de graduación de Stanford.
En su mensaje hay una lección para la vida:
“No puedes conectar los puntos mirando hacia adelante; solo puedes hacerlo mirando hacia atrás. Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán de algún modo en tu futuro.”
En junio entrevisté a Sahil Bloom en Revolución de la Riqueza, uno de los podcasts de mi Gran Hermano, Javier Morodo.
Ahora que ya pasó, conecté los puntos y vi el camino que me llevó hasta esa conversación.
¿Quién es Sahil Bloom?
Es escritor del NY Times Bestseller “The 5 Types of Wealth” y del newsletter “The Curiosity Chronicle”, con más de 800,000 lectores. Su filosofía dice que lo mejor de la vida no viene de encontrar las respuestas correctas, sino de hacernos las preguntas correctas.
Me inspiré en su historia para crear Momentos de Tranquilidad como un newsletter de desarrollo personal para mi empresa.
Entonces, ¿cómo se conectaron los puntos?
Todo empieza con estas palabras que el místico Rumi sembró en la humanidad hace 750 años.
As you start to walk on the way, the way appears.
Su sabiduría custodia una verdad iniciática: estar dispuestos a pagar el precio de un camino desconocido, sin saber el costo, pero confiando en que valdrá la pena.
Es una verdad que, al experimentarse, transforma la vida de cualquier marinero de la fuerza que tiene el coraje de navegar en las profundidades de los mares de su evolución.
Sentí el llamado a descubrir e iniciar mi propio camino. Y, al navegar esos mares, para mantenerme a flote, la vida me exigió comprometerme en el altar del corazón. Para encontrar mi propio camino, tuve que apartarme del camino que habían trazado para mí.
Viajar por Asia en 2019, en una búsqueda interior, fue el paso más retador. Mis pensamientos, creencias y valores estaban secuestrados por lo que suponía que, como primogénito y Miguel III, se esperaba de mí.
Mientras me cuestionaba:
— “¿Qué es esta mamada de escaparme del camino de oportunidades que mi familia me dio para supuestamente encontrarme conmigo mismo?”
También sentía la fuerza de un llamado interno que encendía mi espíritu: descubrir quién soy.
Antes del viaje tuve miedo.
Miedo a terminar como el junior cuyo mayor logro fue ser hijo de su padre, o a terminar aislado en la montaña.
Pero no había otra manera: ese era el momento de elegir: ¿lo que ya he visto antes o lo que nunca he visto?
Elegí mi propio camino.
El camino que nadie podrá caminar por mí. El camino que me enseñaría que nadie haría por mí lo que yo no haga por mí. El único camino que transformará mis significados destructivos en significados luminosos.
El primer paso fuera del camino trazado reveló el sendero de mi propio camino.
Después de 40 días con un lama tibetano y un billonario, descubrí que es posible ser el Monje en el Ferrari. Regresé con una nueva visión, sin saber cómo darle forma y compartirla.
Lo que tampoco sabía era que, mientras más me adentraba en el propio camino, más solo me sentiría. La distancia entre el punto de partida y el punto de no retorno es la confrontación más desafiante que he tenido con mi mente.
¿Regresar a la seguridad, el dinero y la comodidad del camino trazado, o seguir la incertidumbre del camino de la Mente al Corazón?
En cada paso me cuestionaba si valía o no la pena. Y todavía lo sigo haciendo.
Veía cómo cambiaban mis relaciones más cercanas; se creó una separación y me dolía no entender qué pasaba. Me sentía incomprendido y pensaba haberme equivocado, pero ya no era posible desver lo que había visto.
Entre el síndrome del iluminado anticipado y la desconexión al compartirles lo que aprendí, me alejé poco a poco. Mis nuevos intereses no resonaban con nadie, pero los fui aceptando por la fuerza del llamado interno a ser mi propio camino.
La semiología me enseñó que todo significa.
No vivimos el hecho en sí; vivimos lo que el hecho significa para cada uno de nosotros. Comprender esto significó adquirir el poder para resignificarlo todo.
Entonces, mientras transformaba algunos significados destructivos arraigados en lo más remoto de mi historia, no me di cuenta de que iba creando nuevos significados que no eran de un iluminado.
— “Si no conecto con mis relaciones, es porque me ven como el hippie. En Metrópoli me ven como el junior que se fue a meditar y su visión del propósito es pura mamada.”
Parecía, entonces, que tomar la píldora roja para expandir mi percepción, en lugar de la píldora azul para mantenerme creyendo en lo que me fue dado, no resultó tan satisfactorio.
Problemas de un whitexican afortunado.
Como aún dudaba y tenía miedo a mi propio camino, D-os me tenía preparada una experiencia para que, ahora sí, pasara lo que pasara, me comprometiera y cruzara el punto de no retorno.
Esa experiencia fue el intento de secuestro por cuatro sicarios con AK-47, de los que me escapé manejando en carretera con una llanta ponchada, en sentido contrario, a más de 180 km/hr. Hasta que un héroe anónimo arriesgó su vida y nos rescató.
El gran regalo fue el significado inmediato que, con intervención divina, construí de esa experiencia en cuanto estuve a salvo.
En esa nueva inhalación, en esa segunda oportunidad, en ese Momento de Tranquilidad, decidí entregarme a la vida.
— Si sobreviví es porque D-os tiene una misión desde lo más alto para mí, y entregaré mi vida a ella. La descubriré, la asumiré y pagaré el precio, sin saber el costo, confiando en que valdrá la pena.
No lo supe en el momento, pero esa decisión la tomó D-os por mí cuando me iban a matar y me despedia de esta gran experiencia humana.
A los días de navegar la magnitud de esa experiencia, me invadieron la ansiedad y el estrés postraumático, apoderándose de mi salud mental. Ataques de ansiedad, visión oscurecida, voces y personas que no conocía durante varios minutos. Primero una vez a la semana, meses después, hasta siete veces al día.
Por alguna razón, en los libros encontré la fuerza para, en mi caso, no tomar ansiolíticos ni antidepresivos. Algo dentro de mí sabía que había otro camino y, aunque había razones para dudar, confié.
Perseveré ante la incertidumbre, me mantuve en el camino y el libro “How to Change Your Mind” me llevó a Foundations x Claudio Schlegel . Él me ayudó y me invitó a una comunidad de personas que están abriéndose su propio camino.
Hoy, esa comunidad, liderada por un gran guardián de hermandades, representa un punto decisivo de esta historia.
Me reencontré con mis hermanos del camino y, junto a ellos, cada paso ya no se sentía como un paso más lejos de mi historia. Se sentía como un paso más cerca del recuerdo de mí mismo. Más cerca de mi misión. Más cerca del camino de la Mente al Corazón.
Al caminar junto a ellos, empecé a cuestionarme y a hacerme las preguntas correctas. Eso me exigió responsabilidad e intencionalidad.
— ¿Quieres no ser percibido como el junior y transformar Metrópoli desde el propósito? Sí, muchas cosas no han funcionado, pero busca otro camino… ponte a escribir.
Sin conocimientos de letras, storytelling o comunicación, y luchando contra toda la fuerza de mis inseguridades del qué dirán, me inspiré en la historia de alguien que, con su camino, iba abriendo el mío: Sahil Bloom.
Sin saber de qué escribiría cada semana, cuánto tiempo me tomaría y si realmente valdría la pena: escribí para compartir(me).
En la constancia, la práctica que comenzó siendo privada se transformó en escritos para trascender la guerra interna. Escrito tras escrito, aprendí que la forma en la que te presentas a la práctica determina la forma en la que te presentas a la vida.
Sin saberlo, cada escrito me acercaba más a Sahil.
¿Fui yo? ¿Fue el camino mostrando el camino? ¿O así sería ejecutado por el Gran Mecanismo desde la noche de los tiempos?
He publicado más de 200 escritos y, a los ojos de cualquier creador de contenido, esto podría ser un fracaso: tengo miles, pero no decenas de miles de lectores. No me ha generado un peso. No soy una autoridad. Y más veces de las que recuerdo he pensado en dejarlo.
Pero sí me ha dado algo.
La hoja en blanco me dio algo que ninguna cantidad de dinero, poder o fama puede comprar: el acceso a la misión que llevo en mi corazón.
Y cuando pienso en dejarlo, me doy cuenta de todo lo que he aprendido y crecido al poner todo lo que soy, toda mi vida, toda mi experiencia y todo mi amor en servir a través de estos escritos y el Camino de la Mente al Corazón, a la misión de mi corazón.
El sentido que hoy mi vida tiene para mí no pudo haber llegado de otra forma.
Todo tuvo que pasar como pasó. Cada punto conectó con el siguiente, el siguiente y el siguiente. Mientras más me mantuve en el camino, más se abrió el camino.
Al empezar, nunca imaginé que conocería a Sahil. Mucho menos que estaríamos sentados en un encuentro íntimo con los maestros de mi camino, desde chamanes hasta billonarios, compartiendo y conectando a través de nuestras misiones y de la búsqueda del sentido de la vida.
Tampoco pensé en entrevistarlo en otro idioma. Sin tener mi propio podcast. Sin nunca haber entrevistado a nadie. Y sin conocer el arte de esa práctica.
El encuentro con hombres notables y la entrevista significaron un gran paso para mí. Fue una propina del Universo por atreverme a navegar en los mares de mi evolución y una confirmación de que sí estoy en mi camino.
No es una culminación. Únicamente es un milestone.
Soy afortunado de tener una hermandad como la que tengo con Javier; confía tanto en mí y me apoya a tal grado que, después de ofrecerle la entrevista, me dijo:
— “Hermano Halcón, no lo voy a entrevistar yo, lo vas a entrevistar tú”.
¿Cuándo hemos visto que un hermano le preste su podcast a otro?
Y si el sentido, la misión y el camino hubieran sido poco generosos, dos días después de esa conversación nació mi segundo hijo: Mikel.
El camino sabe más de ti que tú mismo.
Que esta historia te recuerde siempre que…
As you start to walk on the way, the way appears.
¿De quién estás esperando permiso para iniciarte en el camino que te lleve al centro de tu Ser?
— Mike
Pd: El domingo a las 7 AM recibirás un correo con el enlace para la entrevista. Al estilo de Momentos de Tranquilidad, es una fuente de sabiduría para aplicar en la vida cotidiana.




