¿Valoras tu tiempo o no te valoras a ti mismo?
La habilidad más importante de esta era no es la que crees
Escúchalo narrado por mí en Spotify: aquí.
La mayoría de las personas no valora su tiempo por una sencilla razón: no se valoran a sí mismas.
Hay tanta distracción y dopamina barata en redes sociales, grupos de WhatsApp y conversaciones sin sentido que, el manejo deliberado de nuestra atención, ya es una de las habilidades más relevantes para el inicio de esta era.
La semana pasada estuve en Cracks Summit y vi la conferencia “El Nuevo Símbolo de Estatus” de mi hermano, Alan Abruch.
Al terminar nos pidió ver nuestro tiempo promedio en la pantalla del celular. Cuando vi 3 horas 52 minutos, me asusté hasta escuchar: 8, 7, 9 horas o en los mejores casos 6 horas al día.
Me impactó tanto el mensaje que le pedí su presentación para compartirte una diapositiva.
La siguiente imagen muestra la gestión del tiempo durante 72 años, para una persona de 18 años que vivirá hasta los 90 años.
Después de considerar sueño, alimentación, formación, actividades y pendientes, una persona con uso promedio del celular tiene solo dos años de tiempo libre en un periodo de 72 años.
Dos años de tiempo libre en 72 años.
Dos años de tiempo libre.
Dos años.
Dos.
Introyectar esta imagen tiene el poder de cambiar tu relación con tu atención. Si la transformas, empezarás a valorar tu tiempo. Y, si valoras tu tiempo te vas a valorar a ti mismo.
Ve los insights de esta imagen:
La mayor inversión de tiempo es el sueño, pero el mayor gasto es el tiempo en pantalla.
De nuestro tiempo libre, lo que no elegimos conscientemente, alguien más lo elige por nosotros.
Escapar de la mediocridad requiere sostener nuestra atención en una sola cosa el tiempo que sea necesario.
Es mejor perder tiempo de redes sociales que perder tiempo en redes sociales. El tiempo perdido se pierde para siempre.
La atención dispersa destruye la identidad. Quien no controla su atención, no controla sus pensamientos y, por lo tanto, no controla sus decisiones.
Cuando la Matrix nos secuestra, utiliza toda la fuerza de su caballería para no dejarnos escapar, porque cuando el producto no te cuesta, el producto eres tú.
El hábito del scrolling infinito destruye poco a poco el manejo de nuestra atención, mientras surgen inseguridades y ansiedades por la comparación incesante de nuestra vida con de otros.
Estamos ausentes de nosotros mismos. Vamos a donde nos lleva el viento. Sin una dirección determinada, sin un rumbo decidido y sin un compromiso asumido, el tiempo dado se nos escapa como arena entre las manos.
Es imposible comprender la riqueza del tiempo que te queda si no sabes cómo vas a medir tu vida.
Lo sé, porque yo también estuve secuestrado por la Matrix.
Con una exnovia viví un secuestro exprés en el que me tuvieron 5 horas con el cañón de un revolver clavado en mi cabeza contra el piso y, de todos modos, no valoré mi vida.
Pasaron 10 largos años, hasta que apareció la Caballería del Despertar disfrazada de cuatro sicarios con armas largas para secuestrarme y al escaparme… recordé mi misión.
Esa experiencia me enseñó el valor del tiempo. El valor de la libertad. El valor de la vida.
Cuando comprendes el valor de la vida, la vida te pide más y mejor vida.
Y para más y mejor vida, hay que eliminar las distracciones que representan un costo energético: relaciones que drenan, hábitos destructivos, scrolling de redes sociales, pornografía, falta de límites y más.
En ese momento de mi vida hice un experimento: cerré mis redes sociales 10 meses, leí 44 libros ese año (una trampa para otro escrito), probé varias modas wellness, y lo más importante: empecé a escribir.
Una pluma, una libreta y una hoja en blanco cada día con un framework específico:
Win del día
Momento de ansiedad
Agradecimiento genuino
En ese momento era impredecible, pero con el tiempo esos tres bullets se transformaron en Momentos de Tranquilidad.
Creía que pensaba, hasta que escribir me obligó a pensar con claridad.
Existe una notable diferencia entre la expresión de una idea en tu cabeza y en escribirla para que un tercero lo entienda como tú sin tener el contexto del que nació esa idea.
Escribir te obliga a parar y parar lleva tu atención a tu vida. Te enfocas en tu principio de realidad y te abraza el poder de la presencia que acepta la realidad y la transforma creativamente.
En otras palabras:
La calidad de tu atención y la intensidad de la experiencia son directamente proporcionales a tu nivel de presencia.
A mayor atención, mayor intensidad. A mayor intensidad, mayor presencia. A mayor presencia, mayor atención.
Las personas que conozco que valoran su tiempo comparten tres características: son intencionales, son radicalmente comprometidas y tienen un llamado a algo más grande que sí mismos.
El llamado, esa misión única, es tan magnética que la vida se ordena alrededor de ella. Aprendes a bloquear el ruido. Priorizas con visión de largo plazo. Incorporas la noción del costo energético.
Ojo, no quiero convencerte de mi verdad. Quiero inspirarte a retomar el control de tu atención.
¿Por qué?
Porque tu vida está en tu atención y en tu atención está tu vida.
¿Tienes hijos chiquitos? Haz de su cuarto una zona libre de pantallas y contempla la belleza de un humanito descubriéndose en el mundo.
¿Te gana la dopamina de las redes sociales? Descarga Opal en tu celular y crea tus rutinas de productividad sin distracciones. Asigna el tiempo recuperado a actividades que te acercan a tu propósito (más info abajo).
¿Pasas mucho tiempo en traslados? Escucha este podcast y mide cuánto tiempo duras inmerso en la conversación sin fantasear con otro tema.
Entre mejor sea el manejo de tu atención, más consciente serás del tiempo que te queda. Vas a aprender a valorarte. Y desde ese momento, la intensidad de tu experiencia cambiará para siempre.
Respetarás tu tiempo, vivirás alineado a tu misión y te conocerás a ti mismo.
Hay más por decir, pero quédate con esto: tu misión principal es gobernar tu tiempo y atención con intención, entusiasmo y propósito.
Por último, observa otra vez la imagen. Cuando ves los círculos blancos al fondo de la gráfica, hazte una sola pregunta:
¿En qué estoy usando ese tiempo hoy?
No mañana.
Hoy.
— Mike
Pd: Escucha a Alan Abruch y Oso Trava profundizar en el nuevo símbolo de estatus.
Pd2: Para recibir información curada sobre longevidad respaldada por ciencia: suscríbete al newsletter de Alan Abruch aquí.
Dependiendo de la calidad de la atención, será la calidad de la experiencia que vive la conciencia.
— Alfonso Ruiz Soto
Opal: Recupera tu atención
Tres años después Opal sigue siendo una de las tres aplicaciones más importantes de mi celular.
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1 hora 23 min al día
1 mes al año
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Por nuestro promedio de tiempo en pantalla nos quedan dos años de tiempo libre. Opal te regresa seis más para llegar a ocho y acercarte a diez.
Para mí, eso es invaluable.
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Últimos Momentos de Tranquilidad
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