Aprender a desaprender
Cuando el agua puerca comienza a fluir...
En 2019 conocí a un hombre que me abrió la mente en uno de los momentos más complejos de mi vida. Durante varios días me cuestionó profundamente.
— Miguel, ¿te has preguntado el origen verdadero de tus creencias y valores? ¿Crees que el propósito existe o no existe? ¿Para ti qué es el amor?
Sus preguntas me incomodaron porque quise parecer interesante y reflexivo, pero mis respuestas no eran mías. Eran prestadas de lo que escuché al crecer, y cacharte sin tu propia respuesta ante las preguntas existenciales es profundamente incómodo.
Recuerdo llegar a la terraza de mi cuarto sobre el risco frente al mar, ver las estrellas y pensar:
— ¿Podré estar a la altura de este maestro?
Me daba ansiedad desperdiciar esa oportunidad. Viajé hasta el otro lado del mundo a buscar una respuesta y sentí que encontré al maestro sin poderlo comprender.
Aceptar que no sabemos por qué somos como somos duele. Mantener la mirada hacia adentro, cuando al abrir la llave el agua puerca empieza a fluir, duele el doble.
Paradójicamente, para conocernos hay que desconocernos.
Debemos aprender a desaprender.
Y desaprender es una reconfiguración interna que confronta cada una de las máscaras que creamos para protegernos del miedo y sobrevivir a la realidad.
Quitarse la máscara duele y aterra. Mostrar nuestro verdadero ser se siente como ir desnudos en un mundo de espejos, y también, cada máscara que soltamos nos revela quiénes realmente somos.
En octubre del 2023 envié el primer Momento de Tranquilidad como iniciativa de desarrollo personal al interior de Metrópoli. Sentí miedo de los pensamientos que el equipo tendría sobre mí:
— ¿Ahora Miguel es escritor? ¿Se siente iluminado? Esto es puro cocowash.
Meses después, Javier Morodo y Oso Trava me impulsaron a hacerlo público y rápidamente había más de 800 personas esperando un escrito cada viernes. Comprometerme en público me obligó a quitarme la máscara con la que me escondía del qué dirán.
Ya pasaron tres años desde que la solté. He vivido experiencias impredecibles y han nacido hermandades inesperadas. La escritura alineó mi mente con mi corazón. Ahora sé para qué nací y estoy creando mi vida con ese propósito al centro.
Sí, quitarse la máscara es aterrador y es doloroso.
Y también, soltar la máscara es recordar.
Recordar quiénes siempre hemos sido y recordarnos como creadores de nuestra experiencia con nuestro pensamiento, palabra y acción.
Cada máscara que soltamos y agradecemos nos enseña a respirar de nuevo.
Sí, agradecer. Porque toda máscara nos condujo al momento en que decidimos tomar la píldora roja para atravesar nuestra huella y caminar hacia el recuerdo del corazón.
El recuerdo del corazón tiene una fuerza inquebrantable. Lo he visto construir empresas, marcas y proyectos que nos inspiran a crecer y contribuir.
Oso Trava fue hacia adentro y nació Cracks, que hoy impacta a millones de personas. Arturo Lomelí construyó Clase Azul con el propósito de cautivar al mundo con la magia de la cultura mexicana. Javier Morodo transformó su vida e inspira a miles con su Gran Batalla.
No importa cuánto amor, apoyo y comprensión recibamos de nuestra familia, todos tenemos nuestra huella. Es tan única e individual que, sin ella, la experiencia humana pierde sentido. La huella es el código que esconde el camino a la máxima realización de nuestro ser.
Es inevitable, pero el recuerdo no está en negar o enjuiciar lo aprendido en la familia. Esa es una trampa en la que yo caí. La ruta de salida está en honrar y agradecer lo recibido, y desde ahí recordar.
Por eso, sin tomar la píldora roja y emprender el camino al corazón, la máscara se vuelve nuestra segunda piel. Terminamos siendo un copy-paste de las creencias y valores heredados por generaciones hasta olvidarnos de nosotros mismos.
Nuestra interpretación de la realidad termina por configurarse con la experiencia colectiva y, aunque es necesaria para sobrevivir, es solo una fracción de lo que nos toca experimentar individualmente en el juego.
Esa experiencia es un mapa, pero el mapa no es el territorio. El mapa cambia con la interpretación de cada nuevo jugador.
Todos somos, al mismo tiempo, el territorio y el jugador que tiene que explorarlo, porque nadie lo va a hacer por nosotros.
En mi cosmovisión, Dios quiere que nos experimentemos, pero no en el recuerdo de los otros, sino en el recuerdo de nosotros mismos. Y la forma de hacerlo es entregándonos a su amor.
Un amor sin máscaras. Un amor sin juicio. Un amor libre.
Un amor que nos recuerda que solo en el amor de Dios se crea y recrea el significado de la vida.
¿Qué puede ser más heroico, mítico y mitológico que, inspirados en el amor de Dios, ser al mismo tiempo, creador y creación de nosotros mismos?
Recordar. Recordar. Y recordar… como tantas veces me ha dicho un hermano de otras vidas.
¿Y por qué recordar parece una experiencia mística?
Porque, literalmente, al recordar tu voz interior te dice:
— “Siempre has sabido esto porque es lo que siempre has sido. Ya eres y siempre serás.”
Parece místico, pero no lo es. Nace del compromiso de ir hacia adentro, que exige estar dispuestos a pagar el precio sin saber el costo, y confiar en que valdrá la pena.
El recuerdo cuesta. No llega acostado en el sofá ni anestesiado cada fin de semana en una peda. Emerge cuando el corazón guía y nos cuestiona como aquel hombre:
— Miguel, ¿te has preguntado el origen verdadero de tus creencias y valores? ¿Crees que el propósito existe o no existe? ¿Para ti qué es el amor?
Después de 40 días juntos, regresé y me pregunté:
— ¿Quién soy?
Y como no me pude responder, inicié la creación deliberada de mi ser.
Seis años después de conocerlo, estoy convencido de que nuestras relaciones son el espejo más fiel de nuestra experiencia, porque toda persona nos ofrece una forma diferente de experimentarnos.
Algunos nos reflejan su luz y otros nos revelan nuestra sombra, y al igual que tú, solo yo soy responsable de recordarme y crearme a mí mismo en la verdad de ese reflejo.
Ahora, te pregunto.
¿Estás dispuesto a nacer y morir sin haberte experimentado tú, a ti mismo, como la suprema creación de tu existencia?
— Mike
PD: Este hombre es el hermano del multimillonario que me dio una clase de comunicación que pronto compartiré.
Something to think about…
“The conscious person uses the world as a mirror to better understand, and to master themself. The unconscious person attacks the mirror because they do not realize it's a mirror.”




