La piedra en el zapato
No te esperes a que sea demasiado tarde
El 20 de diciembre se casaron dos de mis mejores amigos.
La Ceremonia tuvo la majestuosidad del Tepozteco al fondo mientras sus padres, hermanos y mejores amigos compartieron mensajes que con facilidad olvidamos, y son los cimientos para la vida en pareja y familia.
Entre ellos:
Ámense lo suficiente como para no lastimarse: Piensen si quieren vivir en conflicto por tener la razón o quieren vivir en libertad.
Dialoguen con profundidad: La pareja se conoce en la amplitud y profundidad de su comunicación, es un arte. Desarrollen sin prisa, pero sin pausa su intimidad emocional e intelectual. No se lastimen con el silencio de una espalda.
Creen el amor en sus acciones: Que sus actos sean ofrendas de servicio y amor. No lleven una cuenta mental, porque solo en el amor de Dios crean y recrean el significado de la vida en pareja y próximamente en familia.
Faciliten el Efecto Miguel Ángel: Sean el escultor que revela la esencia y el potencial oculto de su pareja, y sean creadores de condiciones propicias para que florezca su yo ideal — ser superior.
Libérense de las piedras en el zapato: Una pequeña molestia se puede convertir en un dolor crónico del que no haya vuelta atrás. No olviden revisar sus zapatos durante el camino.
Terminó la ceremonia, inició el cóctel, compartimos entre hermanos y los novios bailaron. Ricardo Saher y su exquisita selección musical nos llevó sin parar hasta crear una atmósfera de amor, energía y gozo. Las miradas, las sonrisas, los abrazos y el baile hicieron que la boda despegara a otra dimensión.
Disfruté, reí y abracé a mis hermanos que lo hago menos de lo que quisiera. El Delfín (Sebas) y el Colibrí (Manolo), como siempre, me deleitaron con sus pasos y me recordaron nuestra experiencia en Burning Man con un mensaje central:
“Ahora no hay tiempo para aburrirse. La felicidad desapareció en algún lugar de la tierra y solo nos queda el asombro.”
— Raúl Bolaños
Y es que…
El amor es asombro.
La música es asombro.
Los hermanos son asombro.
Hasta que una piedra en mi zapato comenzó a incomodarme y poco a poco perdí de vista el asombro…
Hace un año, persuadido por El Sr. de los Hielos, descubrí el beneficio de los tenis Vivo Barefoot.
En pocas palabras los tenis Barefoot simulan caminar descalzo.
Ahora mis dedos y pies caminan con mayor espacio y libertad. Reencontré mi punto de equilibrio. Mejoró mi coordinación motriz. Fortalecí mis pantorrillas y plantas del pie. Ahora voy por el bosque o la ciudad sintiendo la conexión con la tierra y el piso durante horas, sin dolor en los pies.
Lo realmente importante es que camino con mayor confianza y seguridad.
¿Puedes leer la profundidad psicológica de esto?
Son tan cómodos que durante Burning Man — una aventura que necesita de tus pies para vivirse — únicamente usé estas botas (Vivo Barefoot) y te aseguro públicamente que, de mi manada, el que más bailó fui yo.
¿Por qué?
Porque mis pies tenían algo que los suyos no: espacio y libertad para andar y bailar.
Y en la boda de Romina y Checo, cuando no había tiempo para aburrirse, la incomodidad estuvo a punto de desconectarme del asombro del amor, la música y los hermanos.
Desde que ando Barefoot siento raro al usar tenis normales. Usar zapatos ya es un dolor de huevos. Bailar con mis elegantes zapatos double monk strap es una patada — perfectamente centrada — en los huevos.
Los zapatos ganaron y me sentaron.
Me los desabroché para dar un respiro a mis pies y en esa micro-liberación recordé el mensaje central del papá de la novia: atención a la piedra en el zapato.
Lo que empezó como una molestia, permití que escalará hasta ser un dolor intenso que me obligó a sentarme. Cambio mi actitud y energía, perdí el pico de gozo en el que estaba. Y lo peor es que, siempre supe que, en mi cuarto junto a la boda estaban mis Vivo Barefoot esperándome para bailar con libertad.
Me observé y descubrí que me esperé a que el dolor de permanecer igual (con los zapatos) fuera mayor a la incomodidad de cambiar (ir por mis Vivo Barefoot).
Con esa revelación me paré de la mesa, fui a mi cuarto, me quite los zapatos y sentí lo que siente un gordito cuando, después de un festín navideño, se desabrocha el primer botón del pantalón: una liberación oceánica.
Sentía una abrumadora presión por mis dedos encimados uno en el otro, peleando por espacio reducido, aprisionados por los estándares de la moda y por mi incongruente percepción del deber ser a estos kilómetros del camino.
Me di un masaje y no solo sentí el dolor físico, también el costo y el dolor intelectual de forzar, forzar y forzar lo que no es, cuando sabes que hay algo mejor.
El dolor físico afecta nuestra actitud y contamina nuestra energía… Y la energía es deleite.
Me acosté unos minutos, recuperé mi actitud y mi energía, y me di cuenta que acababa de vivir un Momento de Tranquilidad.
Como siempre, el Momento de Tranquilidad nunca sucede en la tranquilidad.
Regresé a la boda renovado y no paré de abrazar, bailar y celebrar hasta que terminó.
La piedra en el zapato empezó como una molestia. Gradualmente me acostumbré a un cambio negativo hasta que escaló a un dolor considerable que provocó un cambio de actitud, un desgaste mental y emocional, y una desconexión momentánea de la boda y el asombro.
Así entendí que el verdadero problema no se resuelve tan fácil como cambiarte los zapatos en una boda.
El problema es importante cuando en tus relaciones, en el trabajo o en tu salud, la piedra en el zapato genera un efecto desgastante en el que un día ya es demasiado tarde. Ya no soportas a tu pareja o jefe, no estás comprometido con tu trabajo, estás desconectado de tu vida o ya tienes una enfermedad crónico-degenerativa de la cual no te escaparás.
Como lo describe Olivier Clerc en el Síndrome de la Rana Hervida:
Si pones una rana en agua hirviendo, saltará inmediatamente. Pero si la pones en agua fría y la calientas lentamente, se adaptará a cada pequeño aumento de temperatura hasta que muera hervida sin haberse dado cuenta del peligro hasta el final.
Ayer empezó un nuevo año…
Libérate de las piedras en tus zapatos y caminarás con mayor apertura, receptividad y entusiasmo creando en cada paso la perspectiva que transformará y resignificará todo en amor y en positivo.
PD: el consejo más valioso fue de mi hermano, Manolo: “Hagan el amor con frecuencia e intensidad”.
— Miguel
Something to think about…
Ir order to write about life, first you must live it.
— Ernest Hemingway





