La autoexigencia es tu miedo disfrazado
Nuevo libro: de StartUp a ScaleUp
No compartí esto antes porque mi autoexigencia era tan fuerte que ser coautor de un libro con Daniel Marcos no era suficiente.
No fue suficiente porque no es mi libro. Porque Metrópoli no la fundé yo. Porque soy tercera generación y el mérito no se siente mío.
El 27 de mayo del 2025, Paulina y Daniel me invitaron a ser coautor de StartUp to ScaleUp.
La invitación decía:
— … Tu historia va mucho más allá de los seguros. Es una historia de cómo liderar con valores, con visión, con inteligencia más que solo esfuerzo, y con una disciplina que inspira. Has retado el status quo, honrado el legado familiar como tercera generación, y al mismo tiempo estás escribiendo la nueva etapa.
Hablé con Daniel y le dije:
— Descubrimos el propósito de tres generaciones, abrimos nuevas conversaciones entre Socios y fortalecimos la operación. Aun así, todavía no hemos escalado 5x. Por respeto a nuestra amistad y a tu proyecto, creo que varios de tus clientes tienen una historia de mayor impacto. Además, ¿por qué a mí y por qué a nosotros?
Su respuesta fue:
— La intención, creatividad y compromiso que le das al propósito de Metrópoli y a Momentos de Tranquilidad a partir de lo que viviste, tienen que estar en este libro.
Lo pensé, me cuestioné y tomé un paso atrás, que en realidad fue un paso hacia arriba y desde ahí vi con claridad lo que sucedía en mi mundo interno.
— ¿Es síndrome del impostor? ¿Es miedo a fracasar? ¿Es vergüenza ser juzgado como junior?
Profundicé en mi cuestionamiento:
— A estas alturas de tu vida, ¿todavía te importa la opinión de los demás? ¿Quién conduce tu vida: tú o el qué dirán?
Profundicé todavía más:
— ¿Por qué y para qué me sumaría a este proyecto?
Y desde adentro me respondí con claridad:
— Porque cuando estuviste cerca de la muerte prometiste dar tu regalo al mundo. Naciste para crear, inspirar y dar Momentos de Tranquilidad. Y lo harás para crear el puente con Metrópoli y hacerlo tu proyecto de vida.
Entonces, me pregunté:
— ¿Te seguirás escondiendo detrás del miedo disfrazado de autoexigencia?
Tomé el control y comprendí que la autoexigencia es miedo.
Miedo al error. Miedo a la acción. Miedo al fracaso.
Elevamos la vara a un nivel inalcanzable. Y, paralizados, buscamos el libro, la estrategia o el consejo. Creamos la ilusión de mejora continua, pero no la vivimos en la cancha.
Es como ser el primero en llegar y el último en irte del entrenamiento, pero en el momento de la verdad, tener miedo a jugar de titular.
No solo nos perdemos de aprender de nuestros errores como verdaderos maestros, sino de crecer en la experiencia que solo 90 minutos de titular en la cancha te pueden dar.
La autoexigencia te hace creer que nunca estás al nivel y que debes prepararte todavía más. Y aunque llegues a dominar la teoría, te roba el conocimiento que solo llega en la experiencia propia.
La información y la cultura son un deporte. El conocimiento y la experiencia son otro deporte.
Messi puede tirar 10,000 penales entre mundiales, pero ninguno le enseñará de sí mismo, lo que aprenderá con el que tire en la final del mundial.
Parece fácil, pero es un arte dar el paso hacia atrás y hacia arriba para reconocer en uno mismo cuándo es momento de dejar de practicar y empezar a jugar.
Ser coautor de Startup to Scaleup significó empezar a jugar.
Así que, desde arriba le dije a mi autoexigencia:
— No es la Champions o el Mundial, pero es empezar a jugar. Y yo ya quiero jugar.
Y con muchos huevos, me respondió:
— ¿Cómo te atreves a escribir un capítulo si no hemos escalado 5x?
Me provocó, pero me mantuve firme y comprendí que la autoexigencia solo ve el punto negro y lo que falta por hacer. No celebra ni reconoce lo que ya se hizo.
La autoexigencia te pierde en la búsqueda de la perfección y lo perfecto es enemigo de lo muy bueno.
Saber exigirnos es fundamental. Nos entrega a un propósito. Nos hace crecer, evolucionar y transformarnos. Pero llega un punto en el que ya no propicia crecimiento, propicia frustración interna.
Es una trampa que nos ciega a una verdad incuestionable: toda creación sucede en el proceso.
No sucede al inicio ni al final.
Sucede en la experiencia de lo que se vive en medio.
El aprendizaje se magnifica cuando, sin perder dirección, dejamos de enfocarnos en lo que todavía falta y regresamos la atención a lo que el proceso sí está dando. Y, cuando vemos de frente al proceso, la autoexigencia se disuelve en el reconocimiento que te das tú a ti mismo.
Reconocerte es un profundo acto de amor propio y reconciliación interna. Y no basta con sabernos completos, hay que viajar adentro a encontrar la comprensión, la inspiración y el reconocimiento que buscamos afuera.
Decidí compartir esto después de subir al escenario por nuestro reconocimiento con Verne Harnish y Daniel Marcos, porque sabría que me preguntarían de Momentos de Tranquilidad y así fue.
— ¿Qué has aprendido escribiendo Momentos de Tranquilidad?
Hice una pausa…
— He aprendido que la decisión más importante es elegirte a ti mismo.
StartUp to ScaleUp es la historia de 15 empresarios que lograron escalar sin sacrificar rentabilidad, fortalecieron la operación y crearon cultura con propósito. Vas a leer la destilación de lo más valioso de mi camino espiritual y empresarial en Metrópoli, después de una experiencia cercana a la muerte.
Hoy celebro contigo que dejé la cancha para salir al campo como titular.
No porque la empresa haya escalado 5x. No porque tenga las respuestas. Sino porque empecé a jugar.
Y en la cancha descubrí lo que ningún entrenamiento me iba a enseñar:
La autoexigencia es un miedo que se disuelve cuando sales a jugar de titular.
Si llegaste hasta aquí, te dejo una pregunta:
¿Cuántos años llevas siendo el primero en llegar y el último en irte del entrenamiento, sin atreverte a jugar de titular?
— Mike
PD: Para leer mi historia en StartUp to ScaleUp: lo compras aquí.
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“Sólo hay una razón para hacer algo: como declaración de Quién Eres para el universo.”
— Neale Donald Walsch






Felicidades Miguel, por romper ese miedo y aventarte a la chanca real, muy inspirador.
P.D. También creo que te escogió por tu capacidad increíble de poner en palabras claras tanto rollo que traemos en la mente!
Mi querido hermano Halcon, primero te honro y felicito, por la invitación y por la decisión, tus letras inspiran y sobre todo nos acompañan a los demás, porque lo que sientes, tus miedos, el juego, como lo describes, lo vivimos todos o muchos, al menos yo me identifico y lo vivo muchas veces igual, como siempre gracias por compartir y recuerda no existen coincidencias, la invitación de Daniel es un gran regalo, y una oportunidad de que sigas compartiéndonos tu regalo .