Hacer más de lo que ya haces
Para ser más de lo que hoy eres
Hace unas semanas vimos las películas de Kung Fu Panda en familia.
Son películas animadas que custodian sabiduría generacional para transformar la vida cotidiana de niños y adultos.
La historia trata del viaje del héroe de Po.
Po es un panda que sueña con convertirse en maestro de Kung Fu. Está obsesionado con los Cinco Furiosos, protectores del Valle de la Paz. Los admira, los idolatra y quiere ser uno más.
En la primera película, el Maestro Oogway (Tortuga) celebra el fin de una profecía de 500 años en la que todos esperan que uno de los Cinco Furiosos, que han dedicado y entregado su vida al Kung Fu, sea nombrado el Guerrero Dragón.
Por razones que descubrirás viendo la película, Po resulta ser el inesperado elegido del Maestro Oogway. Sin experiencia en Kung Fu, se convierte en el Guerrero Dragón.
Nunca había entrenado. Nunca había golpeado a nadie. Nunca había ganado una pelea.
Al no comprender la decisión del Maestro Oogway, su discípulo, el Maestro Shifu (panda rojo), rechaza a Po. Se enfocó en tronarlo para demostrar que él no era el Guerrero Dragón y dar el título a quien lo mereciera.
Po sobrevivió a los entrenamientos, defendió el Valle y poco a poco, se ganó su confianza.
Más adelante, en la tercera película, el Maestro Shifu decide retirarse como maestro e inicia a Po en la enseñanza. Su primera clase a los Cinco Furiosos fue un desastre. Salió humillado, avergonzado y a punto de renunciar a su sueño.
Al terminar la clase, se encuentra con el Maestro Shifu, quien regala una semilla sumamente poderosa:
— No sé por qué pensó que podía dar esa clase.
— Ah, ya sabía que no.
— ¿Qué? ¿Lo hizo para que fallara? ¿Por qué?
— Si solo haces lo que ya sabes hacer, no vas a llegar a ser más de lo que eres hoy.
— Pero yo no quiero ser más, me gusta lo que soy.
— Tú ni siquiera sabes quién eres.
— Por supuesto que sí, soy el Guerrero Dragón.
— ¿Y qué significa exactamente, Guerrero Dragón?…
…
Para que Po pueda descubrir si realmente es el Guerrero Dragón, tiene que ir más allá de lo que ya sabe hacer. Porque solo en el acto de coraje de exponerse persistentemente a hacer lo que nunca ha hecho antes, podrá descubrir quién realmente es.
Así como en la historia de Po, nuestro crecimiento es directamente proporcional a nuestra capacidad para tolerar la incertidumbre necesaria para cruzar el límite de lo conocido.
El siguiente nivel siempre está un paso adelante de lo que hoy sabemos hacer.
Más allá de la mentalidad fija y cerrada. De la actitud defensiva. De la decisión postergada. El enemigo está en la comodidad de la rutina que no cuestiona, no incomoda y no desafía. Y por rutina no me refiero a la estructura de nuestro día.
Me refiero a los pensamientos mecánicos que conducen nuestras actitudes y a las creencias heredadas de la familia, la escuela y la sociedad que nunca nos atrevimos a cuestionar.
Nada destruye el entusiasmo por la vida como una inercia mental de los mismos pensamientos y creencias. Es actuar como si ya conociéramos todo lo que la vida tiene para darnos.
Lo sé porque en algún momento estuve ahí: limitado, cerrado y negativo.
Me quejaba en mis conversaciones, sufría la problemática haciéndola más grande en lugar de resolver el problema y, peor aún, con un destructivo diálogo interno que culpaba a todos sin hacerme responsable a mí.
Afortunadamente me encontró una palabra disponible para todos: la responsabilidad.
A paso de tortuga dejé de señalar y tomé las riendas de mi vida empezando por mis pensamientos y creencias.
La acción me dio un gran entendimiento: si los pensamientos y creencias que tenía hace unos años hoy no me avergüenzan o incomodan, debería preocuparme y tú conmigo. Significa que no hemos crecido ni evolucionado.
Ahora, imagínate llegar a nuestra muerte pensando y creyendo lo mismo que cuando nacimos. Seríamos una notable tragedia para el juego de la vida.
Es imposible crecer si hacemos, pensamos y creemos lo mismo toda la vida. La sequía mental nos lleva a la aburrición y una vida aburrida se convierte en una vida sin sentido, y…
¿Qué sentido tiene una vida sin sentido?
Si intencionalmente no aprendemos algo nuevo. Si no afrontamos un reto que nos de miedo. Si no respondemos a los llamados cuando la vida nos pone a prueba, nos quedamos estancados y renunciamos a esculpir todo nuestro potencial.
Ser más no es un tema de ambición por poder, dinero, sexo o fama, porque ninguno de ellos nos hace ser más.
Ser más es una dedicación, una entrega y un compromiso con la vida. Es el deseo genuino de descubrir lo más profundo de tu propio ser y compartirlo. Es vivir tu propósito y ofrecer tu regalo al mundo.
Es dar todo lo que tienes, todo lo que sabes y todo lo que eres con amor.
Te confieso que todavía me cuesta comprender a la persona que, aun sabiendo que puede crecer y desarrollarse, no le interesa hacerlo. No quiere más y mejor de la vida. No siente el llamado a esculpirse, descubrir el camino interior y convertirse en su propio Guerrero Dragón.
Al final, el Gran Maestro Oogway y el Maestro Shifu abrieron el camino a Po, pero fue él quien, haciendo más de lo que ya sabía hacer, descubrió que el mayor superpoder es ser tú mismo.
Así que, aunque el torbellino de la vida no siempre nos tenga listos para recibir un mensaje, nunca hay que subestimar el poder de una semilla.
Detente un momento.
Respira sin prisa.
Y responde:
¿Qué estoy dispuesto a hacer para ser más de lo que soy hoy?
— Mike
PD: Estoy profundamente agradecido con la generosidad en tiempo y en palabra que me regalaste respondiendo las preguntas.
PD2: la próxima semana te contaré la historia sobre cómo entrevisté a Sahil Bloom.
Revolución de la Riqueza | Momentos de Tranquilidad
Si llegaste recientemente al mundo de Momentos de Tranquilidad, esta conversación con mi Gran Hermano, Javier Morodo , es un buen inicio para escuchar perspectivas sobre nuestros caminos de autoconocimiento, el propósito superior y la escritura como herramienta milenaria.
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