Pagar el precio sin saber el costo
El camino sabe más que tú
En el newsletter de Alex Hormozi leí esta frase:
“There’s really only one belief you need to win: believe in your ability to figure it out.
That’s it.
Start - you’ll figure out the rest.”
Me llegó de golpe.
Caminé, corrí y escribí sobre estas palabras para entender su profundidad.
Conecté los puntos hacia atrás y vi caminos abrirse para otros y para mí, solo por confiar en que, viniera lo que viniera, tendríamos la habilidad para navegarlo.
No sabemos a dónde nos llevará el camino, pero confiamos porque el camino sabe más que nosotros mismos.
Mi primer concierto de música electrónica fue Tiesto con mis dos mejores amigos. La experiencia me envolvió y regresé a mi casa con un llamado interno:
Yo también seré DJ y compartiré la música a miles de personas.
Al poco tiempo volví a ser principiante. Llegó un primer día, un primer tutorial en YouTube, un primer intento.
Lo que empezó con un regalo de mis padres, carpetas con cientos de CDs y visualizaciones tocando para miles de personas, terminó llevándome a compartir escenario con los DJ’s más reconocidos de ese momento, como Alesso, Fedde Le Grand, Cedric Gervais, y tocar en los primeros festivales de marcas internacionales en México.
Al empezar, sabía a dónde quería llegar, pero no tenía idea cuál era el camino para llegar ahí.
En el camino me encontré con Rodrigo Ávila y con Jorge Corral de Tom & Collins, y con ellos navegué un territorio desconocido.
La prendí, toqué donde quise y viví muchos años de experiencias en diferentes escenarios, hasta que en 2014 renuncié al sueño por uno más grande: ser un gran padre.
En mi cabeza, el estilo de vida y mis expectativas de cada camino no eran compatibles ni congruentes. Un gran padre educa con su ejemplo, y para dar el ejemplo hay que estar, y la vida de un DJ es “nómada”.
Los años siguientes pasaron situaciones, decisiones, experiencias, separaciones con mi novia (hoy esposa), conflictos familiares y profesionales que me hacían dudar hasta el borde del arrepentimiento.
En los momentos más duros, resistiendo y batallando con mi guerra interna, mi mente sangraba con pensamientos como: “Ahorita ya estaríamos tocando en Tomorrowland como Tom & Collins”.
Cuando veía a los DJ’s de ese momento rompiéndola en grande, me sentía como un fracaso irreparable. Con un rechazo existencial a mí mismo. Y, a momentos, la desconexión era una muerte en vida.
Como canta Eminem en Lose Yourself, sentía que tuve la oportunidad que llegó una vez en la vida y la dejé ir.
Renunciar al sueño en el que iba encaminado con progreso real, por otro del que no sabía nada y no llegaría tan pronto como imaginé, generó una fragmentación interna que me llevó al conocimiento de mi mismo.
Mi mundo interno estaba jodido, pero sabía que nadie haría por mí lo que debía hacer yo por mí mismo.
Nadie llegaría a cambiar mi mentalidad, pensamientos y emociones por mí. El único responsable del cielo o el infierno que se vive dentro es uno mismo.
Renunciar al sueño de ser DJ fue un no a ese camino, pero la vida no nos cobra, no lleva la cuenta y no toma partido. La vida es generosa porque siempre nos da más de lo que podemos recibir. Solo hay que poner atención y hacer nuestra parte.
Y hubo algo, no sé qué fue, pero siempre me mantuvo haciendo ejercicio. Esa disciplina creó los cimientos mentales, físicos y emocionales —las condiciones propicias— para sostener un cambio monumental en los últimos 7 años.
—“Si en la guerra interna nunca descuidé mi cuerpo y mi salud, podré navegar lo que venga aunque me esté ahogando a medio camino”, solía repetirme.
No lo entendí con la claridad de Hormozi, pero gracias al autoconocimiento floreció una semilla de certeza para atreverme a ser principiante, a aprender a navegar y abrirme camino otra vez.
Renunciar a ser DJ consistió en atreverme a pagar el precio sin saber el costo, pero confiando en que valdría la pena.
Y fue hasta que nació mi hijo y en la expansión de ese momento en que vi la vida suceder, que comprendí en cada célula por qué tomé esa decisión…
Me convertí en padre y viví el Momento de Tranquilidad más significativo de mi vida.
Ahora sé con absoluta certeza y entusiasmo que, si no hubiera renunciado a ese sueño, no hubiera encontrado el camino que no solo me está transformando en un gran padre, sino que es mi vocación, mi llamado interno y mi regalo al mundo: Momentos de Tranquilidad.
Lo que empezó como un escrito semanal para fortalecer la mentalidad e inspirar un camino de desarrollo personal en una empresa que recién descubría que no vendía seguros, sino aseguraban Momentos de Tranquilidad, se terminó convirtiendo en mi práctica.
Y como he dicho antes:
La forma en la que te presentas a la práctica determina la forma en la que te presentas a la vida.
¿Y si no tienes una práctica?
Descúbrela y te transformarás al descubrir que “la verdadera disciplina se practica con placer”.
Al igual que cuando aprendí a ser DJ, empecé a escribir sin tener idea de cómo hacerlo.
No sabía contar una historia. No sabía escribir como escritor. No sabía de qué escribir. No sabía si lo iban a leer. No sabía si iba a fracasar.
No tenía ni idea de a qué le estaba entrando.
Únicamente tenía el poder de una intención alineada a la creatividad del corazón.
Ahora ya son 171 semanas escribiendo sin fallar.
¿Tú crees que sabía de qué escribiría cada semana? ¿Que lo haría durante tantas semanas? ¿O qué se convertiría en un proyecto de vida?
Si me hubieran dicho que iba a escribir 171 semanas sin fallar, no lo hubiera creído.
Nunca sé de qué voy a escribir; la magia sucede al presentarme a la práctica. No lo tengo planeado. No tengo escritos adelantados. Es un proyecto vivo en el que aprendí a avanzar sin tener todo bajo mi control.
Descubrí que la ansiedad de no saber qué escribir con anticipación era una necesidad de control. Y el control es inseguridad, porque me proyectaba la falta de confianza en mí mismo para navegar la realidad sin importar cuál sea.
Tampoco planeé invitar a mis hermanos a vivir su propio Momento de Tranquilidad al escribirlo. O que crearía los retiros de la Mente al Corazón que han facilitado nuevos caminos de vida, y que nacería la Manada Cósmica y nos iríamos juntos a Burning Man. O que haría encuentros íntimos con las personas que más admiro y respeto, donde sucedería la magia del servicio:
Dar para recibir aún más.
Todo esto sucedió sin esperarlo porque, como dice Hormozi, confié en mi habilidad para ir descifrando el camino y encontrando claridad en el siguiente paso con la ayuda de mis hermanos del camino que, con su ejemplo, me han enseñado a mantenerme centrado y alineado a los valores e intención que vieron este proyecto nacer.
Es un desafío evolutivo sin escapatoria.
Aquí confiar no es suficiente; tengo que vivir con la certeza de que el siguiente paso ya está escrito y dado, solo tengo que sentarme a recordarlo y escribirlo.
Piensa en ti o en alguien que admires profundamente: nadie tuvo un manual de instrucciones y un mapa permanente. El territorio se actualiza constantemente y sin previo aviso, obligándonos a reajustar sobre la marcha.
Y es ahí, navegando en el misterio y la incertidumbre, que, al presentarnos cuando no queremos, cuando nadie nos ve y no hay aplausos, sumamos repeticiones de confianza que nos dan certeza de que adentro de nosotros está la claridad e impulso del siguiente paso.
Cada semana es un nuevo desafío para mejorar y construir aquello que quiero construir. Y me obligo a estar a la altura del tiempo y atención de las hermanas y los hermanos que me leen. Y lo hago por respeto, porque en tu atención está tu vida.
Por tu atención, te regalo dos herramientas de un Gran Maestro (del que Oso Trava y yo te hablaremos la próxima semana) que me han facilitado esta habilidad: vivir la vida con ojos de escribirla y ver a las personas con ojos de aprender de ellas.
¿A qué me refiero?
Como dice Ernest Hemingway: para escribir de la vida primero hay que vivirla. Y para vivir la vida hay que estar presente en ella, porque, otra vez, en tu atención está tu vida.
Lo que comparto no siempre es mío; la vida me inunda de mensajes y aprendizajes por esforzarme en poner atención a la vida y en recordarme vivir abierto y receptivo para aprender de todo y de todos en todo momento.
Atrévete a confiar en tu habilidad para navegar la incertidumbre con entusiasmo inquebrantable, compromiso absoluto y entrega incesable, y verás que el camino se abrirá, los aliados llegarán, las ideas se sembrarán y el progreso florecerá sin prisa, pero sin pausa.
Escribí esto para compartirte lo que hay detrás e inspirarte a confiar en el poder de tu mente, tus manos y tu corazón para atreverte a empezar y dar tu siguiente paso este año.
Que no se te olvique el camino sabe más que tú.
— Con el corazón siempre en el camino,
Miguel
Checo Pérez — Llegar y Mantenerte en F1, Nunca Rendirte y Aprendizajes de RedBull
La frase de Hormozi con la que inicié el escrito resume la historia de Checo Pérez.
A sus 14 años llamó por teléfono de larga distancia a decenas y decenas de equipos de automovilismo en Europa. Tenía la certeza de que tenía el nivel para llegar a la Formula 1, únicamente necesitaba una oportunidad.
La consiguió. Pago el precio sin saber el costo, pero siempre confió en que valdría la pena.
Y con una confianza inquebrantable en sus habilidades para triunfar dentro de la pista y navegar lo que surgiera para mantenerse ahí, se convirtió en uno de los íconos de la F1 en los últimos años.
Entrevista en Cracks con Oso Trava.



Gracias Miguel
"Solo necesitas una creencia para triunfar: creer en tu capacidad para resolver.
Eso es todo.
Empieza; el resto lo resolverás tú mismo"
Gracias siempre querido Miguel! Me conmovió mucho tu decisión de alejarte de una actividad que te apasionaba tanto para acariciar el sueño lejano de ser papá. Dios bendiga tu paternidad.
llegué a ti a través de Oso Trava y me has acompañado. apoyado y sostenido amorosamente semana con semana desde que te leí por primera vez.
Algunas veces comento, otras no, pero siempre te busco en mi servidor entusiasmada por leerte y muchas veces sorprendida porque lo que escribes empata perfectamente para iluminar un momento muy particular de mi vida que acontece sincrónicamente a la par de tu prosa . Tu letra es a la vez remanso y catapulta. Gracias siempre por tus "momentos de tranquilidad"