Lo que compartes se multiplica
Sharing is caring...
Hijo,
El hombre del que aprendí la intención maestra: crear y sumar valor, fue tan generoso que me dejó algo más.
En nuestro último abrazo, me dijo:
— Miguel, never forget that sharing is caring.
Han pasado más de seis años y ahora sí, finalmente entendí de qué me hablaba.
Compartir es una actitud ante la vida.
Es mentalidad. Es generosidad. Es abundancia.
Es mentalidad, porque compartir es una acción intencional y deliberada.
No compartimos por accidente. Decidimos compartir nuestras ideas, creencias, valores, experiencias y relaciones para crear y sumar valor, con el riesgo de ser “rechazados” y “expulsados” del grupo.
Al principio es difícil. Queremos pertenecer a la tribu porque nos da una falsa sensación de seguridad. Pero cada día es disciplina, porque eres tú quien decide compartirse; una y otra, y otra vez.
La fuerza de la repetición crea los cimientos de una mentalidad capaz de transformar el significado de cualquier experiencia en una oportunidad de crecimiento impredecible.
Por eso, compartir es un acto de valentía y, sobre todo, cuando lo que compartes es una creación y expresión de tu Ser.
Esa extraña habilidad es una ventaja silenciosa ante la mayoría, porque con el tiempo comprendes que lo importante no es si te leen, si te comparten o te aplauden.
Lo verdaderamente importante es que, al compartirte, vives la inefable experiencia de la creación infinita y consciente de tu Ser.
Es generosidad, porque compartes lo que tienes, lo que sabes y lo que eres.
Hace poco caminé con Isra Bravo y me compartió este pensamiento:
— “Lo que compartes se multiplica y lo que no, se muere contigo.”
Cuando compartes, vas más allá de ti para ser parte de algo más grande.
La generosidad, como aprendí de Alfonso Ruiz Soto, existe a partir de lo que tienes, lo que sabes y lo que eres.
Para compartir lo que tienes, primero debes tenerlo. Para compartir lo que sabes, primero debes saberlo. Para compartir lo que eres, primero debes serlo.
No podemos compartir lo que no tenemos.
No podemos compartir lo que no sabemos.
No podemos compartir lo que no somos.
Las personas miserables no comparten porque solo les alcanza para ellas. Están apegadas a lo poco que tienen, a lo poco que saben y a lo poco que son.
Las personas generosas aprendieron que el secreto de la vida es dar sin llevar la cuenta.
Saben vivir en desapego; es decir, desde la abundancia de lo mucho que tienen, lo mucho que saben y lo mucho que son.
La generosidad es un camino con corazón para la evolución de tu conciencia, porque para ser generoso tendrás que tener, saber y Ser.
¿Qué puede ser más generoso que compartir tu tiempo y atención, tu experiencia y sabiduría, y la creación consciente de tu Ser?
Es abundancia, porque quien comparte está en la abundancia.
Los tarahumaras llaman “come solo” a los que no comparten.
Aquellos que tienen un pan y se esconden para comerlo a solas son come solos y miserables, porque en su mentalidad de escasez lo que tienen solo les alcanza para ellos.
Otro tarahumara puede vivir —literalmente— con un pan al día, pero cuando comparte pasa de ser una persona que solo tiene un pan a una persona a la que le sobra medio pan.
Eres abundante por lo que das, no por lo que tienes.
La abundancia te exige mirar la vida desde el lado contrario: en lugar de pedir, empezarás a dar.
No quiero, doy.
No pido, comparto.
Compartir es el puente entre la mentalidad de escasez, limitada y reducida en su perspectiva, y la mentalidad de abundancia, ampliada en perspectivas, creatividad y oportunidades.
Cuando compartimos, conectamos y descubrimos junto al otro nuestras capas más íntimas y profundas. Nos abrimos a nuevos mundos y formas de vivir, y recibimos el conocimiento más valioso de otra experiencia humana.
La vida del otro nos recuerda que toda vida tiene sus pruebas, distintas en forma pero iguales en fondo.
Compartir no es solo dar lo tuyo. Es también reconocer, celebrar y compartir la creación, el éxito y la sabiduría de los demás.
Es un símbolo de seguridad, confianza y madurez. No hay envidia ni celos. Al reconocerlo y compartirlo, lo que reconoces lo introyectas como inspiración pura.
De la admiración nace la inspiración y de la inspiración nace la transformación.
Piénsalo, ¿cuántos niños sueñan con ser el próximo Messi o Cristiano?
Por eso, es fundamental tener el enfoque y la precisión del halcón peregrino al elegir nuestras fuentes de inspiración.
Atesora a quienes, al abrirte su mundo interno, te conectan con la fuerza inquebrantable de la inspiración. Te comparten el significado de su vocación. Te hacen soñar con ellas. Te comparten sus miedos para afrontarlos contigo.
Procura a quienes te comparten una canción, un podcast, un escrito, una película o un Momento de Tranquilidad.
Valora a quien te comparte…
Porque en su compartir te dice: me importas.
Y, sobre todo, valora a los que te dan la sabiduría que adquirieron en los caminos que los llevaron de la Mente al Corazón.
El mundo necesita personas que se compartan.
Al valiente que canta al centro de la fogata.
Al valiente que indaga y nos cuenta las mejores historias.
Al valiente que descubre, asume e implementa su regalo para ofrecerlo al mundo.
Y casi nadie lo hace porque sentimos el rechazo como una insignificancia personal.
Atrévete a compartirte..
Y descubrirás que la única forma de recibir es dar; y que cuando das tu Ser, recibes tu Ser.
Con la fuerza del corazón siempre en el camino,
— Miguel
Tonny Robbins & Alex Hormozi: How to find meaning when success feels empty
Mi odontólogo funcional y de confianza, Jack Goldberg, me compartió este episodio del tour de podcasts de Tony Robbins.
No sabe que te lo voy a compartir a ti, pero sabe que sharing is caring.
Sabemos que Tony Robbins tiene un conocimiento ampliamente profundo sobre la psicología y comportamiento humano, y en esta conversación lo pone al servicio para cambiar el mindset de un tiburón de la talla de Alex Hormozi.
La magia no está en Tony dando su regalo, está en la vulnerabilidad de Hormozi al compartirse abiertamente, siendo congruente y coacheable.
Es inspirador ver a alguien que construyó un imperio de 200M de dólares compartirse sin aires de superioridad, con humildad intelectual, genuinamente curioso y vulnerable para convertirse en un mejor hombre.





¡Gracias por compartirte!
Leerte es inspirador, es un apapacho al corazón.
Veo tu sabiduría y tu generosidad en cada escrito de "Momentos de tranquilidad" y eso es admirable e inspirador, porque con lo que compartes yo crezco y cuando yo crezco, las personas de mi alrededor lo hacen también... cumplimos el principio de causa y efecto desde la gratitud, el amor y la compasión.
Gracias por crear este espacio, gracias por compartirte y gracias por ser.
Un abrazo.
Gracias Mike. Me parece adecuada la idea de que la abundancia empieza cuando dejamos de pedir y empezamos a dar, ya sea tiempo, presencia , algo material .
Me resonó mucho la relación entre compartir, abundancia y valentía,
Gracias por compartir..