Escucha mi conversación con Sahil Bloom en YouTube aquí y Spotify aquí.
Existe un concepto llamado Think Week que Bill Gates popularizó en los años 80.
Dos veces al año se retira a una cabaña aislada y dedica una semana a la lectura, al pensamiento crítico y a la planeación estratégica. Fue la práctica que le facilitó sostener las demandas de crear y dirigir Microsoft.
Son días de 18 horas que llevan su mente al límite para obtener claridad, identificar prioridades y diseñar su ejecución. Para ponerlo en perspectiva, Internet Explorer nació en un Think Week y, en 1995, el mundo cambió para siempre.
Ahora, en mi conversación con Sahil Bloom, le pregunté:
— What is the most valuable advice in your book?
— The most impactful single thing someone could do today is having a Think Day.
Sahil pasó de una semana a un día.
Si no te detienes a pensar tu vida:
¿Cómo sabes que estás viviendo la vida que quieres vivir?
Si no nos cuestionamos, no nos percatamos, pero la Matrix no se rinde hasta secuestrarnos y anestesiarnos con la adictiva dopamina del rat race: corremos a toda velocidad en una rueda que no nos lleva a ningún lado.
Es duro, pero es verdad. Creemos que podemos engañarnos, pero nadie es tan inteligente como para realmente engañarse a sí mismo. Solo tú puedes cuestionarte lo que nadie más te va a cuestionar.
La llegada de mi segundo hijo trajo cuestionamientos que me confrontan a niveles más profundos. Espacios internos de difícil acceso, pero que guardan el camino de la Mente al Corazón, que nos enseña a ser fieles a nosotros mismos, tanto en lo superficial y material como en lo filosófico y profundo.
Son cuestionamientos con respuestas únicas, porque la fidelidad a uno mismo es diferente para cada uno de nosotros.
Por eso, si no paro a pensar mi vida, ¿cómo sé qué tan fiel me soy a mí mismo?
La fidelidad en mis acciones ha transformado la carga del esfuerzo en el impulso del entusiasmo que me mantiene firme ante las cosas que no quiero hacer, no me gustan o se me dificultan, pero que son necesarias para cumplir mi misión.
La fidelidad es un camino de congruencia, pero ser fiel a uno mismo no es fácil, porque no puedes serle fiel a algo que no conoces.
Si no sabes quién eres, ¿cómo puedes serte fiel a ti mismo?
¿Soy fiel a lo que se me enseñó y me condicioné a desear o a lo que verdaderamente enciende mi alma?
Entonces, con los cuestionamientos en mente, decidí que nos retiráramos y nos aisláramos los cuatro en un bosque que, en el resplandor de su silencio, me haría las preguntas correctas: Valle Paralelo.
La decisión fue intencional: bajar la velocidad, caminar para pensar y alinearme con aquello a lo que realmente quiero entregar mi tiempo: mi misión, mi familia, mi empresa… Mi proyecto de vida.
Separarme del día a día y retirarme al bosque me dio perspectiva. La perspectiva me dio la claridad necesaria para profundizar mi atención y enfocar mi energía para mejorar en cada uno de mis roles.
Esta desconexión no fue motivada por una luna de miel, uno de mis retiros o una experiencia como Burning Man. Fue diferente y fue un desafío. Me costó trabajo controlar el impulso de ver mi inbox llenarse o recibir mensajes y elegir no dar respuesta.
Ahora, elegí Valle Paralelo porque ese lugar hace la mitad del trabajo por ti.
Abierto y receptivo, caminé pacientemente entre sus árboles guardianes, esperando que me susurraran las preguntas que contenían las respuestas que mi camino de congruencia buscaba.
Escuché. Recibí las respuestas. Enfoqué prioridades. Tomé acción.
Tomé decisiones que abarcaron desde lo cotidiano, mejorar relaciones clave que no están como quiero que estén y enfocar mi tiempo en proyectos estratégicos de la empresa, hasta aquello que da sentido a mi vida, como los retiros de Mente al Corazón, Momentos de Tranquilidad y tocar en Burning Man.
Decisiones para simplificar, porque simplificar es la máxima sofisticación.
Fue así como, caminando por ese bosque, se me ocurrió preguntar: ¿qué es Momentos de Tranquilidad para ti?
De no preguntarte, no tendría la claridad necesaria para crear un puente que respete lo más significativo: la libertad creativa de mi camino y la creación de valor y experiencias de vida que me obliguen a practicar la congruencia y la superación personal.
El Think Day me dio algo extremadamente valioso para cualquiera que está en su propio camino: sentido.
Y, hasta hoy, no he descubierto una fuerza más poderosa que el sentido.
Lo siento continuamente en mi vida. Por ejemplo, ayer salí de Burning Man porque decidí ir media semana. Varios días dormí menos de dos horas y fue el sentido que me da Momentos de Tranquilidad lo que me dio la fuerza para presentarme a la práctica y escribir esto en el avión.
Entonces, pregúntate: ¿qué sentido tiene una vida sin sentido?
No importa cómo se vea un día de tu vida: si quieres alinearla con tu propósito y con lo verdaderamente importante para ti, todos podemos regalarnos unas horas al trimestre para pensar nuestra vida.
Este escrito es la señal para que agendes hoy tu primer Think Day y realinees tu vida.
— Mike
PD: Escucha mi conversación con Sahil Bloom en YouTube aquí y Spotify aquí.


