Encuentros con hombres notables
La filosofía de presentarte
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El místico G.I. Gurdjieff escribió un libro llamado “Meetings with Remarkable Men“, publicado en 1963.
Me bastó con escuchar el título por primera vez para emprender una misión heroica, mítica y mitológica: aprender de hombres notables.
¿Qué es un hombre notable? ¿Un logro, un título, una cuenta bancaria?
Para mí es un hombre que, al entregarse a su propio camino, me inspira a elegirme a mí mismo y entregarme al mío.
No tengo un estereotipo de un hombre notable: hay tantos caminos. Van desde jumbo empresarios y emprendedores hasta curanderos y escritores. Solo sé que los reconozco en una corazonada e intuición que siento al estar frente a uno de ellos.
Mi motor es la curiosidad acompañada de una sigilosa intensidad para navegar el rechazo y, de una u otra forma, concretar el encuentro. Mi intención siempre ha sido: darles lo que tengo, lo que sé y lo que soy para sumar valor, aunque los sintiera en un nivel superior al mío.
Con mi intención en mente, inicié mis encuentros con hombres notables uno a uno para recordar y recordarnos el pacto.
Cuando me preguntaban qué buscaba en ellos, mi respuesta era simple en esencia, pero difícil en la práctica: aprender.
Para aprender, les pregunto y escucho con atención el conocimiento fruto de su propio camino, pero preguntar no es suficiente.
Para integrar sus enseñanzas como conocimiento propio, necesito metabolizar el encuentro y quedarme con lo que resonó significativamente hasta comprenderlo por medio de mi propia experiencia.
Uno de ellos me dijo:
— “Porque solo a través de la experiencia, comprenderás de ti lo que haya que comprender de ti.”
Recibir su conocimiento no es comprenderlo. El puente entre la información y la comprensión, lo crea la experiencia. Entonces, busqué formas de experimentarlo hasta comprenderlo.
Los consejos empresariales los llevé a Metrópoli. Las prácticas de autoconocimiento las volví un hábito. Las frases más significativas las caminé hasta comprenderlas.
Ahora, aprender de ellos nunca lo he sentido como un privilegio. Es una responsabilidad. Entre otras cosas, por eso escribo y comparto lo que aprendo. La vida es tan generosa conmigo que al compartir me lleno de entusiasmo.
Había algo que todos los hombres notables tenían en común: la generosidad.
Generosos con su tiempo. Generosos con su conocimiento. Generosos con sus relaciones.
Y gracias a ese tiempo, conocimiento y relaciones, comprendí algo crucial para mi camino: el verdadero maestro es uno mismo.
Siempre pregunto, guardo silencio y escucho con atención su perspectiva. Pero no importa quién sea y qué me haya dicho…
La interpretación es mía. El significado es mío. Y la decisión es mía.
Por una sencilla razón: el mapa de su experiencia no es mi territorio de aprendizaje.
Eso me ganó su respeto. Dejé de ser el joven curioso que se relacionaba verticalmente con ellos para no solo convertirme en su amigo, sino en un hermano del camino.
¿Cómo lo hice?
El Zorro Plateado, Raúl Romero, me ayudó a transformar el significado de la relación con mi padre y dejé de buscarlo en cada uno de ellos.
Y, sin esa magna enseñanza, facilitar un encuentro inolvidable con Sahil Bloom, Eric Castro, Don Pepe Ramos, Arturo Lomelí, Raúl Romero, Juan Ortigosa, Alan Abruch , Claudio Schlegel , Gamil Kharfan y mi hermano menor, habría sido imposible de imaginar.
Al iniciar, elegí la silla para cada uno. Los presenté uno a uno y con la creatividad del corazón compartí por qué fueron convocados a este encuentro. Les reconocí profundamente la inspiración que cada uno representa y les agradecí por ser mis hermanos del camino.
Terminé las introducciones entre abrazos fraternales, lágrimas íntimas y una energía vibrante y expansiva. Cerramos los ojos, los guié en una meditación sobre el propósito y el sentido de la vida y terminó en una pregunta:
— ¿Cuál es el regalo que te hace único y qué te impide vivir ofreciéndolo al mundo?
Ninguno respondió sobre cómo construir empresas y marcas multimillonarias, escribir un NY Times Best Seller o facilitar la transformación personal de miles.
Respondieron desde una total alineación entre su mente y su corazón. Y cuando eso pasa, emerge la sabiduría del Yo Superior.
De todo lo compartido, te regalo lo que no solo logró que esto sucediera, sino lo que se necesita para dar tu regalo al mundo: la filosofía de presentarte.
Presentarte a la oportunidad, a la conversación, al ejercicio… independientemente de todo lo que esté pasando adentro y afuera, presentarte.
Los días malos son los mágicos. Presentarte en un día malo construye una mentalidad y confianza inquebrantables.
Lo pequeño es tan importante como lo grande. Presentarte a lo pequeño construye el camino a lo grande.
Consistencia vs perfección. Presentarte no es llegar con la máxima energía y la mejor actitud en un día soleado. El progreso real sucede en silencio y de manera imperfecta cuando es sostenido en el tiempo.
Enfocarte en lo importante. No solo en tu vida empresarial. Presentarte al festival de tus hijos que no se repetirá. A esa comida con tu madre que puede no pasar el siguiente año. A esa experiencia que te llama a cambiar tu vida.
Honrar tu disciplina. Cuando no tienes la energía para una sesión de deep work o tu rutina de 60 minutos, redúcela a una rutina de media hora para que mantengas el hábito de presentarte.
La persona que se presenta, sin importar las condiciones, los incentivos o las ganas, está arriba del 98% de la gente.
Sahil Bloom me dijo:
— “Nunca apuestes en contra del que siempre se presenta.”
Y bien le dijo su abuelo a Sahil:
— “Lograrás mucho más siendo consistentemente confiable (al presentarte) que siendo ocasionalmente extraordinario.”
La persona que se presenta sin importar lo que sucede en su principio de realidad, se gana la confianza, respeto y admiración de los otros, pero más importante, se lo gana para sí mismo.
Mi relación con Sahil Bloom inició porque en el lanzamiento de “The 5 Types Of Wealth”, ofreció un zoom de 15 minutos a quien le comprara 15 libros. No hice nada extraordinario, solo compré 15 libros.
La magia llegó después cuando, en lugar de usar el zoom para pedirle algo, únicamente le agradecí la inspiración para crear Momentos de Tranquilidad. Ese mismo día comí con Eric Castro y le regalé uno de esos 15 libros, me llevé la sorpresa de que ya lo estaba escuchando en Audible.
Pasaron 15 meses y la historia terminó en un encuentro íntimo entre 11 hermanos del camino, entre ellos, Sahil y Eric.
Con esa historia en mente, te pregunto:
¿A qué te tienes que presentar?
— Mike
PD: En su newsletter que llega a 850,000 personas, Sahil escribió una reflexión sobre nuestro encuentro: “Why are you in such a rush?“.




