El agua solo canta al fluir
Haz el juicio a un lado y deja el amor fluir
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Antes de llegar con Don Robert y escuchar, en su sabiduría, cómo construir con las piedras del camino, unos hermanos y yo nos aventuramos por el bosque.
Uno de ellos es entusiasta, creativo y valiente. Se presenta como el Castor, Constructor de Realidades, al que también le dicen Fer.
Como constructor de empresas y del bosque, reconoce sus caminos con facilidad. Conoce los lugares con las vistas más bellas, las rutas más seguras y los rincones más simbólicos del bosque. Lo sabe, porque él fue el constructor elegido por la naturaleza.
Al explorar el bosque, paramos en un lugar donde corría el agua montaña abajo e hicimos un ejercicio para profundizar nuestras conversaciones con silencio interno y escucha activa. Primero silencio y después, durante tres minutos, compartimos, sin ser interrumpidos, un problema que estuviera generando emociones negativas.
Me abrí con el Castor, también constructor de su familia, sobre las piedras que me he encontrado en este segundo embarazo.
— “Cada día estamos más cerca del nacimiento y viene una prueba máxima de paciencia, servicio y rendición. Semillita está quemando todo lo que ya no tiene que estar, obligándome a pasar de la información al conocimiento, y también, reconozco que ha sido más desafiante y exigente de lo previsto. He sido duro conmigo mismo.”
Le dije al Castor.
Me escuchó viéndome a los ojos. Sin interrumpirme. Sin perder la atención. Sin fantasear en otros pensamientos. Abierto y receptivo a lo que su hermano Halcón le compartía.
Al terminar, me abrazó y sin decir nada, nos quedamos en silencio. Continuamos la dinámica, cerré los ojos y me guió, por intuición, a un lugar con un mensaje para mí.
Caminamos hacia arriba al interior del bosque. En cada paso escuché el sonido del agua con más cuerpo y cercanía. Respiré lentamente, escuché el canto de las aves y esperé el mensaje que sabía que llegaría para mí.
Mantuvimos el silencio interno y con atención plena en ese momento, el mensaje llegó:
Cuando el agua encuentra su camino, su canto nace al fluir.
El Castor me llevó intencionalmente a ese preciso lugar y, sin decir nada, me recordó:
— “Hermano Halcón, ahora no olvides que el agua solo canta cuando empieza a fluir. Fluye y le cantarás a tu familia.”
Por mi mente pasaron escenas de los últimos meses en los que me di cuenta de que lo único que no hice fue fluir.
Lo recordé con claridad:
— “Tú deberías porque yo hago esto, esto y esto. Nada es suficiente porque además, quieres esto, esto y esto. Hice esto, esto y esto, y no se valora.”
Mi expectativa era tan diferente a lo que vivíamos que me tragó el torbellino de la vida y me llevó por un paseo de pensamientos y emociones negativas. Me olvidé de definir el problema y resolverlo, y me involucré emocionalmente con la problemática al tomar el picahielo de la queja y clavármelo como nuevo pasatiempo.
Al centro del torbellino la visibilidad es nula y te pierdes de tu centro. Te olvidas de parar para respirar y emites juicios que no describen el hecho en sí, sino el sufrimiento que generó el hecho en ti.
Si hay juicio hay emoción negativa, si hay emoción negativa es porque toca tu susceptibilidad y si toca tu susceptibilidad es tu huella de abandono.
En síntesis, la reacción es desproporcional al estímulo que la generó.
Vivimos momentos complejos y necesarios que están para enseñarnos algo, pero por no venir en la envoltura esperada, tiramos el regalo que llevan dentro. Son aprendizajes necesarios para integrar y trascender al siguiente nivel. Por eso, cuando no aprendemos la lección, la vida nos la repite de N formas diferentes hasta entenderla.
Abre el regalo con todo y su culera envoltura. Observa más allá de la superficie y recibe el poder de una nueva perspectiva.
Mientras escuché el silencio del bosque e inhalé aire frío junto al Castor, me vi desde afuera en una nueva perspectiva y comprendí: vivimos lo que teníamos que vivir para estar donde queremos estar.
Cuando haces el juicio a un lado y dejas el amor fluir, la familia canta de alegría.
Si llegaste hasta acá, cuestiónate en dónde se atoró el agua que te quiere cantar, pero no la has dejado fluir.
— Mike
Something to think about…
— Ben Horowitz





Vivimos o que tenemos que vivir para estar donde queremos estar” …. Gracias por compartirlo… lo necesitaba escuchar y concientizar